7 razones por las que cambiar tu bañera por una ducha

Seguro que en más de una ocasión te has preguntado qué es mejor, si una ducha o una bañera. Pues bien, no existe una respuesta correcta ni universal. Cada persona opta por una opción según sus necesidades, aunque es cierto que la ducha se ha convertido en la favorita de muchos por diversos factores.

Por temas de presupuesto o espacio, contar con ambas en un mismo baño no es usual. Por esa razón, si realizamos la comparativa, vemos que la ducha tiene más ventajas que las bañeras. ¿Se te ocurren cuáles podrían ser? A continuación, te sacamos de dudas y te hablamos sobre sus puntos fuertes.

  • Espacio. Si dispones de un baño pequeño, no lo dudes e instala una ducha en él. La ducha se adapta casi a cualquier espacio del que dispongas, ya que ocupa poco lugar y es fácil de colocar en cualquier tipo de distribución, por lo que es ideal para ambientes reducidos. Permite aprovechar al máximo su tamaño y disfrutar de su comodidad.
  • Seguridad. Su superficie plana y la posibilidad de elegir materiales antideslizantes a la hora de instalarla hace que el riesgo de caídas o resbalones sea menor, convirtiéndola en una opción más segura, sobre todo en caso de contar con personas mayores o de movilidad reducida en casa.
  • Comodidad. Tanto el espacio como el acceso son puntos muy importantes a tener en cuenta en el momento de decantarse por una de las dos. No obstante, la comodidad también es un factor determinante ya que, al ser algo que usaremos a diario, debemos elegir la opción que más nos facilite el día a día. En este caso, la ducha permite libertad de movimientos respecto a la bañera, por lo que es más aconsejable.
  • Funcionalidad. Las duchas, a diferencia de las bañeras, son aptas para todas las edades y personas. Los niños o las personas mayores tienen menor dificultad a la hora de darse una ducha, ya que apenas requiere esfuerzo pasar el pequeño escalón con el que cuentan. Además, el tiempo que tardamos en ducharnos es mucho menor al de un baño, por lo que no solo ahorraremos en espacio, sino también en tiempo.
  • Diseño. Ambas opciones están llenas de posibilidades en cuanto al diseño, pero una ducha siempre da un toque más moderno a cualquier baño. Hoy en día, se pueden hacer con distintos materiales, añadirle diferentes tipos de mamparas, pueden ser empotradas, a medida… ¡Hasta se pueden combinar con cabinas de hidromasaje!
  • Tiempo. Una de las mayores ventajas de la ducha es el tiempo que ahorras con ellas, ya sea en la limpieza, que se realiza de forma más fácil y eficiente, o a la hora de darnos una ducha, cuyo proceso dura, de media, bastante menos que el de darse un baño.
  • Ahorro. Con las duchas, no solo ahorramos tiempo, sino también dinero, ya que son la mejor manera de hacer un uso responsable del agua. Sin duda, darse una ducha consume menos agua que darse un baño y, por tanto, no solo ahorramos en la factura, sino que contribuimos a no desperdiciar los recursos a nuestro alcance. Asimismo, también ahorramos a la hora de instalarlas, pues el presupuesto de instalación de una ducha suele ser mucho más económico que el de una bañera, por lo que son todo ventajas.

Como hemos mencionado al principio, no existe una opción que sea mejor que la otra, pero sí una que se adapte a ti y a tus necesidades. Lo que no podemos negar es que las duchas tienen muchas ventajas, por lo que son una opción sobre seguro. Si todavía tienes dudas, ¡no lo pienses más y contacta con nosotros!

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