La cliente contaba con una bañera redonda que ocupaba demasiado espacio y resultaba poco práctica para el día a día.
Nuestro objetivo era transformar este baño en una zona de ducha moderna, cómoda y funcional, sin perder la sensación de amplitud ni la armonía estética del espacio.
Además, queríamos aprovechar al máximo el hueco existente para evitar diferencias en el suelo y mantener una continuidad visual elegante.
Comenzamos retirando la bañera original y preparando el espacio para la instalación del nuevo plato de ducha. Dado que el hueco era muy amplio, diseñamos una solución personalizada: un banco corrido de lado a lado que aporta comodidad, estilo y un toque de diseño tipo spa.
El plato de ducha, de carga mineral antideslizante con textura pizarra en color blanco, ofrece resistencia y estética moderna. Las paredes se revistieron completamente hasta el techo con un porcelánico imitación mármol, creando un ambiente sofisticado y luminoso.
Finalmente, instalamos un conjunto de ducha cuadrado con rociador superior efecto lluvia, y una mampara de dos hojas (una fija y una corredera) en cristal templado transparente sin perfilería inferior, para maximizar la sensación de amplitud.
El resultado es un baño mucho más funcional, elegante y contemporáneo. La clienta ganó comodidad, seguridad y una estética de alta gama.
El banco corrido se ha convertido en un detalle protagonista que combina diseño y confort, mientras que los acabados en blanco y mármol aportan una sensación de limpieza y amplitud.
Una reforma sencilla en concepto, pero con un impacto visual y práctico espectacular, que transforma completamente la experiencia diaria del baño.