El principal reto era adaptar correctamente el espacio, ya que la bañera se encontraba en esquina y solo apoyaba en dos paredes. Esto requería una solución que permitiera:
– Aprovechar bien la zona de ducha
– Evitar obstáculos de acceso
– Garantizar seguridad y funcionalidad desde el primer uso
– Completar la obra en una única jornada
El trabajo se realizó en varias fases organizadas para optimizar tiempos y asegurar un buen acabado:
1. Retirada de bañera y preparación del espacio. Se desmontó y retiró la bañera existente, dejando la zona lista para la nueva instalación.
2. Ajuste de tomas y grifería. Se subieron las tomas de la grifería a una altura adecuada para ducha, mejorando ergonomía y comodidad.
3. Revestimiento porcelánico parcial. Se colocó revestimiento porcelánico blanco hasta media altura (aprox. 90 cm), reforzando protección contra humedad y mejorando el aspecto general.
4. Instalación del plato de ducha. Se instaló un plato extraplano, antideslizante y blanco, ideal para accesibilidad y fácil limpieza.
5. Colocación de mampara en esquina. Se montó una mampara con apertura en esquina, cristal templado de seguridad transparente y sin perfilería inferior, facilitando el paso y el mantenimiento.
6. Instalación de asidero. Se añadió un asidero en pared como apoyo extra, aportando seguridad y tranquilidad.
El baño pasó de tener una bañera menos práctica a una ducha moderna, accesible y cómoda, con una estética limpia y actual. El cliente ganó seguridad, amplitud y facilidad de uso, sin necesidad de una reforma larga.
El nuevo conjunto de plato extraplano + mampara en esquina aporta una entrada mucho más cómoda y un espacio mejor aprovechado, logrando una reforma funcional y de gran impacto visual en muy poco tiempo.